LECTURAS
(elo.316)
EL IMPOSTOR
Javier Cercas
Random House,
2014
Me
resulta difícil substraerme a nueva obra de Cercas, pero a pesar de ello he
retardado la lectura de ésta, lo que en principio puede resultar inexplicable
pues en todas las suyas siempre he encontrado la polémica servida. Tenía ganas,
no lo voy a negar, de leer “El impostor”, pero al mismo tiempo temía leerla,
aunque tengo que reconocer que he leído todas sus obras anteriores. La
literatura de Cercas me resulta trabajosa, agotadora, no porque su narrativa
sea compleja, no, en absoluto, sino por la forma que tiene de afrontar sus
temas, por su narrativa circular, por sus apuestas, por el lugar en el que se
sitúa ante lo que cuenta, por su cercanía, y también, por sus categóricas
afirmaciones. Después de “Héroes de la frontera”, una novela teóricamente de ficción,
en la que se recreaba en las aventuras y desventuras de uno de esos jóvenes
delincuentes que tanto se publicitaron en el último tercio del siglo pasado, y
cuyo protagonista a muchos nos hizo recordar al “Vaquilla”, y que posiblemente
ha sido su peor obra, ya que en ella no aportó nada nuevo, no sabía por dónde
podría salir Cercas, si por otra novela-novela, o si por el contrario iba a
reaparecer por ese territorio que tan bien domina que podría denominarse como
“metaliterario”, que es dónde sin duda ha dado sus mejores frutos. ¿Pero qué es
la metaliteratura? La metaliteratura es un engendro, un extraño y repleto cajón
de sastre en el que todo cabe, un engendro que sin duda también es literatura.
En
esta ocasión, en “El impostor”, Javier Cercas afronta la compleja vida de Enric
Marco, un extraño individuo que a sus ochenta y cuatro años fue desenmascarado,
lo que provocó un enorme revuelo mediático, al descubrirse que a pesar de ser
el Presidente de una de las asociaciones más activas de supervivientes del
Holocausto, la “Amical de Mauthausen”, nunca había estado internado en ningún
campo de concentración nazi por haber luchado en la resistencia.
La
primera pregunta que hay que hacerse una vez terminado el texto, la primera y
fundamental, es saber si el autor ha sabido aportar una imagen aceptable de tal
personaje, a lo que hay que responder afirmativamente, pero la que aporta no es
una imagen lineal del mismo, una imagen de cartón piedra que lo denigre o que
lo absuelva definitivamente, sino que de él nos deja una imagen poliédrica, que
es posible que sea la que mejor se adecue a ese poliédrico personaje. Lo fácil
hubiera sido lo contrario, el pisotearlo o el elevarlo a los altares mediante
una novela tradicional, pero el autor desde muy pronto comprende, lo que habla
bien de él, a pesar de los prejuicios con los que se acercó en un principio al
personaje, que Enric Marco, que la vida de Enric Marco desbordaría los marcos
de una narración novelada, por lo que apuesta por una metodología diferente,
que es en la que él se encuentra más a gusto, en donde el ensayo, la biografía,
la autobiografía y el periodismo le aportan los instrumentos que necesita para
abordar a un personaje de tales características.
No
cabe duda que Enric Marco, con su impostura, es el gran protagonista de la
narración, pero el autor tropieza, en el intento que realiza con objeto de
acercarse al personaje de la forma más adecuada posible, con una serie de
cuestiones, gracias a las cuales la obra toma envergadura, como la del eterno
tema de las relaciones entre la realidad y la ficción, el de la ética y el de la
impostura, o el también sempiterno de los límites de la novela. Marco se
convierte de esta forma, aunque el autor nunca lo pierda de vista, en una
excusa para hablar y reflexionar sobre otras cuestiones, ya que Cercas, a la
hora de embarcarse en el proyecto, de embarcarse definitivamente en el
proyecto, lo hace con el único objetivo de entender, que no de justificar a
Marco, y ante una actitud como esa, de forma inevitables surgen escollos, dudas
y complicaciones que hace comprender que nada, que nada es tan simple como en
un principio pudiera parecer.
Lo
singular del texto es la forma en que el tema es tratado, en donde el autor es
un protagonista activo de la narración, contando en primera persona las dudas y
las complicaciones que iba encontrando para elaborar el trabajo que deseaba
desarrollar. De suerte que el libro se compone de dos planos que se van
exponiendo en capítulos alternos, en unos se cuenta el trabajo de investigación
o de recopilación de datos que lleva a cabo el autor, y en los otros la propia
historia de Marco, quedando la sensación, una vez terminada la lectura, que la
imagen que se aporta de Enric Marco, si no completa, es la más completa de las
posibles, ya que Cercas ha trabajado y se ha enfrentado a todas las múltiples
aristas del personaje que ha encontrado, en donde Marco queda como un ser
humano complejo, muy complejo, como alguien
que luchó por no quedar atrapado en la medianía ambiental imperante, aunque
ello, en ningún caso, pudiera justificar su actitud.
“El
impostor” es un texto curioso, interesante, posiblemente no acto para los que
busquen sólo una novela al uso, pero muy recomendable para los que están interesados
en las nuevas formas de entender la literatura que están surguiendo, aquellas
que no se conforman con seguir contando historias como hasta ahora se han
venido contado. La novela clásica está en crisis, en una crisis que es
diferente a las anteriores, y en la que la literatura de mero entretenimiento tiene los días contados,
por lo que es imprescindible apostar por
unas formas de entender la literatura, más abiertas y más innovadoras, en las
que, en todo caso, el lector tiene que ser tratado como un individuo
inteligente al que se le tienen que aportar textos inteligentes. Éste de Cercas
lo es.
Sábado, 7 de
marzo de 2015

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